Réquiem por MegaUpload

Una cosa es que me envíes los MP3 del nuevo disco de cualquier banda, y que yo te preste un DVD para que lo ripees en tu computadora. Que el gobierno pretenda criminalizar esas actividades cotidianas con estupideces como SOPA y demás es totalmente ridículo y absurdo.

requiem-por-megaupload

Pero igualmente absurdo me parece poner en un altar, como si se tratase de héroes o mártires, a criminales como los dueños de MegaUpload, que no son ni defensores del acceso a la información, ni de la libertad de expresión.

Son parásitos de los creadores de contenido, que astutamente crearon una red estimada en 25 petabytes de archivos pirata por los que, en buena medida, cobraban por descargar.

Yo también detesto las políticas idiotas y los abusos que las industrias cinematográficas, musicales y demás licenciatarias de derechos buscan imponer con total ignorancia de la realidad, pero esto no tiene nada qué ver.

MegaUpload era manejado por unas 9 personas que en cosa de cinco años se embolsaron cerca de 200 millones de dólares, vendiendo el acceso a descargas de material que otras personas trabajaron para crear.

No defiendo en lo más mínimo a los peces gordos en la RIAA, en la MPAA, y demás corporaciones, que se rasgan las vestiduras por no poder estrenar Porsche porque el que usan los lunes ya tiene 6 meses y además el rojo pasión no es el color del verano. Pero ellos son una minoría.

Me parece perfecto celebrar la ilegalidad cuando la ley es una idiotez, pero festejar que unos pocos listillos se hagan millonarios -literalmente- vendiendo las creaciones de otros, es celebrar el crimen organizado; y abanderarlos como héroes cuando no son más que viles ladrones que siempre buscaron el beneficio propio y jamás el general, es como felicitar al Robin Hood que le roba a los ricos… para hacerse rico él mismo.

Esos ‘Robin Hoods’ de mierda son lo misma porquería que los congresistas lamebotas de la iniciativa privada que quieren mandarte a la cárcel con caricaturas de legislación como SOPA o SINDE: Sólo buscan inflar sus cuentas bancarias particulares sin importarles en lo más mínimo a quien jodan.

Ellos -los ricos de la industria del copyright y los ricos de la industria de la piratería- no son como tú y como yo. Ellos son el 1%. Ellos son los que deberían tener miedo. No nosotros.