FAIL de Cinépolis: El Cine Amigo de los Ciegos

El reglamento lo dice claramente, y lo que significa es que no pueden entrar a las salas de cine los perros que no sean de ayuda a una persona con ceguera. Ahora es momento de preguntarse qué persona ciega va a pagar por ir a ver una película. Cuando te hayas respondido eso, ahora respóndete esto: si no pueden ver la película, ¿cómo van a leer este letrero? Quizás un geniecillo debió pensar que si iban a ser tan amables con la gente ciega debieron haber puesto el aviso en braille.